Dancing Mood festejó en el Día del Amigo

Fue en el marco de la Fiesta Clandestina del pasado miércoles en Groove. Divertidas improvisaciones, malabares, acrobacias, buen humor y el mejor ska fueron los ingredientes principales que hicieron a los festejos de la larga noche porteña.

Texto: Nahuel Messina

Fotos: Cecilia Sánchez
   Aún era tibio el movimiento de la gente a las 21.30hs de la noche. El público se hallaba disperso a lo largo del salón cuando luego de la distraída rutina de los payasos clandestinos, llegó la hora del primer show. Improcrash era el nombre que bautizaba al elenco de cuatro actores que se subieron al escenario para presentar una propuesta más que divertida con el fin romper el primer hielo. Merecen un punto y aparte las improvisaciones ocurrentes en historias descabelladas, nutridas de la interacción con los espectadores y de la imaginación de los artistas, que generaron un humor ideal para encarar el resto de la fiesta. Su función finalizó y la dispersión se hizo nuevamente, con otro sketch de los acróbatas del Circo Clowndestino como transito para encarar lo que se vendría luego.

   Dancing Mood era el número siguiente. Eran casi las 00hs, y si bien Groove no estaba repleto, las personas se habían acumulado y las ansias no se hacían esperar en la tardía noche del miércoles. Hugo Lobo salió al escenario, los aplausos lo recibieron junto a todos los músicos, y con un "Feliz día del amigo" dio comienzo al show tan esperado. Los vientos empezaron a sonar, y a la par se hicieron oír algunos desperfectos sonoros. La solución fue simple y propia de una banda que lleva como bandera la calidad musical: tomar un tiempo para arreglar el desperfecto, y arrancar otra vez, pero ahora con ese sonido tan claro y profesional. Algunas trapos y muchas remeras de "Dancing" se podían ver entre la multitud, los amigos de muchos años no podían faltar en este día. Solos interminables, vientos de diferentes tonalidades, una energía clásica de esta banda que se compartía en baile, pogo y gritos por parte de quienes estaban debajo del escenario. Hubo momento para tocar Skafrica, hubo otro para acudir a You´re so delightfull y para acordarse de Latin goes ska, como también hubo tiempo para invitar al escenario a Débora Dixon a que ponga su voz al servicio de las dulces versiones de Exhale y de I just don´t want to be lonely. Casi en un abrir y cerrar de ojos habían pasado una hora y cuarto de show; Hugo propuso un intervalo para regresar más tarde y continuar con el recital. Al instante, aparecieron en escena nuevamente los payasos del Circo Clowndestino con un juego de malabares luminosos, para ser el meridiano que separaba el concierto en dos.

   Faltaba poco para las dos de la mañana y los festejos del día del amigo ya habían pasado a ser parte de la historia en todos lados menos en Groove: Dancing Mood hacía su bienvenida reaparición. En esta segunda vuelta, Hugo Lobo salía al escenario con una remera de "Atlanta campeón 2011". Parecía solamente una arenga futbolística, pero no desperdició la ocasión para enviar un mensaje de no violencia, y para destacar la importancia que tienen los clubes de barrio para la juventud por su trabajo social. El discurso fue sólo un pequeño respiro, la música rodó nuevamente y lo haría por aproximadamente un hora más. Mucho talento se emanaba desde los tablones: Confucious, Perdido, Dandimite! y The chicken eran parte de la lista que, en versiones extendidísimas, movieron a la gente con su ritmo. Débora Dixon bailaba a un costado del escenario, así que la nueva invitación no tardó en llegar para que interpretara las positivas prosas de You can get it if you really want. El tiempo avanzaba y Hugo Lobo hacía delirar con su trompeta; el estribillo de El universal de Kapanga, los Pasos al costado de Turf, Beat it de Michael Jackson, famosas melodías de cancha y el popular "no nos vamos nada" fueron las citas que se mezclaban entre las bases musicales, para generar un clima más que cálido y agradable. Parecía que el show estaba llegando a su final, pero aún faltarían dos canciones que acabarían con la fiesta de la mejor manera. Los vientos de Police Woman sonaron primero, y finalmente Occupation sería el tema que le pondría música al trencito de la alegría que se formó entre las masas. Aplausos por doquier y un cierre a todo trapo por parte de Dancing Mood, la meta estaba cumplida: ser el ska y el reggae la música para que los amigos se diviertan en la larga noche porteña del 20 de julio.         

 
Sitio oficial de Improcrash: www.improcrash.com/

Sitio oficial de Dancing Mood: www.dancingmood.com