Los Umbanda y su Musikadelante en Niceto

El jueves 30 de julio no tenía ningún plan confirmado para salir. Así que cuando decidí, a eso de las 7 de la tarde, ir a ver a Los Umbanda, ya era tarde para conseguir compañía para esa noche. Sin embargo eso nunca fue una razón para que me pierda un recital. No era la primera vez y seguramente no va a ser la última en que me vaya solo a escuchar música. Sé que si hubiera decidido no ir me lo estaría reprochando todavía.
Nota por: Alberto Scholiadis

Fuente: http://blogs.clarin.com/elrockdemivida

Llegué a Niceto Club a las 9 y media, un rato antes de que subiera al escenario Morena, la Sonora del Takiraki, con toda la pinta de ser un grupo de reggae, con todos los integrantes con rastas bien largas salvo el guitarrista con un pañuelo que le cubría la cara y el pelo más corto. Pero cuando empezaron, al grito de “cuuuuummmmbiaaaaaa” supe que eso no era para mí y que iba a tener que aguantarme un rato hasta empezar a pasarla bien. No porque el nivel musical fuera malo, sino porque, como saben quienes siguen este blog, no me gusta la cumbia. Así que voy a evitar emitir juicios de valor sobre ellos, salvo que no tienen el nivel desastroso de grupos como los que se ven en los programas de sábado a la tarde por la televisión abierta, y que tanto en sus canciones como en el arengue del cantante hacen constantes referencias a la Pacha Mama y a la despenalización. Y que en alguna canción metieron también algo de reggae, aunque en una mínima proporción.

Antes de contar sobre la presentación de Los Umbanda vale la pena aclarar, como ellos mismos lo hacen en su disco “Musikadelante”, uno de los más originales y mejores discos de reggae del 2007, que son una banda de música, no un grupo de religión. No obstante eso, jugando con el nombre, inmediatamente antes de su presentación salió al escenario un grupo de percusionistas vestidos totalmente de blanco, mientras una señorita, vestida de la misma manera, se iba desplazando por entre el público esparciendo el humo de incienso que salía de un cáliz que iba agitando.

Cuando Los Umbanda tomaron el escenario, Gaspar Ortiz Maldonado, cantante, programador y líder, presentó a la banda como Umbanda Sound Machine y largaron con “Hombre dime”, tema que en el disco tiene como invitado al recordado Alejandro Sokol. Con una música que combina principalmente reggae y hip hop, pero que se nutre de diversos ritmos centroamericanos, y con letras complejas y largas en cada canción, haciendo referencias a la propia música, así como a la libertad, muestran una diversidad de estilos y de temáticas, hacen de su presentación un recorrido por diferentes mundos musicales. No son una banda de fácil entrada en la gente, hace falta prestarles mucha atención y hasta es conveniente tener escuchado de antemano el disco para poder digerir lo que hacen. Y esto que es en sí mismo una crítica también es una forma de elogiar a unos músicos que se animan a la experimentación y que tienen mucho para decir y aportar al panorama del reggae local.

Sin embargo, algunas de las canciones con más inserción entre su público, como “El motor”, “Hacia el abismo” o “No vuelvo más” pueden servir para introducir a quienes recién empiezan a conocerlos. Y quiero hacer una mención especial a la versión que hacen de “Oh, qué será”, el hermoso y revolucionario tema de Chico Buarque, que originalmente hace referencia, en medio del clima represivo que se vivía en Brasil cuando surgió esta canción, a eso que se sentía en el aire que tenía que venir a rescatarnos, preguntándose qué será eso que andan suspirando por las alcobas, que andan susurrando en versos y trovas, en fin, eso que estaba escondido conspirando para salir. En este caso recuperan ese espíritu revolucionario de la canción, en una forma igual de susurrada, y que se transforma en una segunda parte en una canción de amor en medio de ese clima de rebelión. Una delicia de versión, tanto en el disco como en vivo.

En síntesis, fue un recital de excelente nivel musical, casi sin hits, lo que hace que le falte algo para crear el clima de fiesta y comunión con la gente, de una banda encaminada a tener un papel preponderante en el panorama del reggae local desde su costado menos mainstream.