Los "permisos especiales" para la musica en vivo son discriminatorios

Dictamen del INADI

Ciudad de Buenos Aires

Buenos Aires, 15/04/2008 - A través de su dictamen nº 27/08, el INADI consideró que, de acuerdo a la ley 23.592 de Actos Discriminatorios, los “permisos especiales” que se les requieren a los músicos que tocan en vivo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires resultan discriminatorios.
La denuncia contra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires fue presentada por la Unión de Músicos Independientes (UMI), asociación civil que agrupa a más de 1700 conjuntos musicales y solistas, representada por su apoderado Diego Boris Macciocco. En ella, la UMI sostiene que la principal actividad generadora de ingresos que perciben los/as músicos/as es la ejecución de música en vivo, y que, en el ámbito de esta ciudad, se les requiere  una habilitación, autorización o permiso especial para llevar a cabo la actividad, a diferencia de otros espectáculos que se desarrollan en espacios públicos y/o privados de uso público.

En el dictamen del INADI, que lleva la firma de su presidenta, María José Lubertino, se analiza la normativa que regula la actividad. En particular, el artículo 15 de la Ordenanza 24.654 que establece el requerimiento de un permiso especial “para la realización de música y/o canto, en carácter de actividad accesoria, con o sin intercalación de variedades, hasta un máximo de 5 artistas, con o sin transformación, desde las 8 hasta las 2 horas, en locales varios (cinematógrafos, parques de diversiones, restaurantes, casas de lunch, despachos de bebidas, bares y confiterías)”.

Para el INADI, “esta diferenciación entre los/as músicos/as y cantantes y todas aquellas personas que pueden ser consideradas artistas, resulta arbitraria y carente de razonabilidad, constituyéndose en una auténtica violación al derecho a la igualdad.” Tampoco encuentra sustento lógico que “la actividad deba ser desarrollada por un máximo de 5 artistas y dentro de un límite horario determinado”.     

Por su parte, el artículo 1 del Decreto de Necesidad y Urgencia Nº2/05, indica que los establecimientos mencionados en el artículo 1° del Decreto de Necesidad y Urgencia N° 1/05 (locales de baile, bares, restaurantes, clubes u otros establecimientos donde la actividad de baile forme parte del eje comercial del emprendimiento) “deben obtener un permiso especial previo para poder realizar espectáculos musicales en vivo como actividad accesoria a la de baile.” 

Según el dictamen, “bajo el requisito de `permisos especiales´, se desprende contextualmente que se ha llevado adelante una persecución a la actividad de los/as músicos/as a partir de la lamentable y triste tragedia acaecida en el local de baile conocido como `República Cromagnon´”, lo que resulta discriminatorio en los términos de la ley 23.592. Y agrega que “la circunstancia relativa al cumplimiento de la normativa referida con el objeto de proveer a la seguridad de los/as concurrentes a un espectáculo musical, no debiera implicar una restricción irrazonable al derecho de trabajar que tiene todos los habitantes de la Nación Argentina”.

Finalmente, el INADI afirma que “la legitimidad de brindar seguridad a todo asistente a un espectáculo musical, no se logra estigmatizando a la actividad de los/as músicos/as, condenando y persiguiendo discriminatoriamente la actividad en su conjunto con un estereotipo negativo de peligrosidad, sino velando porque los espacios físicos donde se desarrolle la misma se encuentren correctamente habilitados y capacitados para albergar al público espectador, mediante normativas claras y trámites provistos de celeridad; y velando, con mayor énfasis aún, por el control consecuente, firme, constante, inquebrantable y sin concesiones de los funcionarios/as públicos/as facultados/as y obligados/as legalmente a tal fin.”

En este sentido, Diego Boris había expresado en la audiencia pública del juicio que tuvo como resultado un fallo favorable del Tribunal Superior de Justicia que "No podemos aceptar que se instale el concepto que la música en vivo es peligrosa para la sociedad. Luego de la tragedia de Cromagnon, todos comprendimos la locura que significaba encender una bengala en un lugar cerrado, lo peligroso de una mala señalización, lo perverso de una puerta de emergencia cerrada. Pero el Gobierno de la Ciudad legisló con el criterio de que el peligro es la actividad y no las condiciones en las que se desarrolla". Acto seguido Boris empuñó una guitarra y tocó una canción llamada "Cuando el amor no se pone de acuerdo" y luego manifestó "Si esta actividad la hubiese desarrollado en el café de la esquina, ese lugar podría ser multado o clausurado. ¿Alguien de esta sala se sintió intimidado o inseguro, se alteró el orden o la seguridad?, creo que no", señaló el músico.

 

PRENSA INADI

Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos

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