Manu Chao presentando La Radiolina

El músico dio una conferencia de prensa en Fm La Tribu en la que habló de su nuevo disco, sus colaboraciones musicales y algunas claves del buen vivir.

Fuente: Rolling Stone
Con la camisa entreabierta, su ya reconocible boina y su siempre instalada y amplia sonrisa iluminándole la cara, Manu Chao se presentó ante un centenar de personas en lo que fue la conferencia de prensa de divulgación en la Argentina de La Radiolina, su nuevo disco. Su presencia en el país no se mantuvo, a pesar de no haber recibido mucha promoción, secreta: el lunes, sorpresivamente, había subido al escenario del Luna Park para entonar algunas letras junto a Los Piojos. En realidad, y como muchos sospechaban, la presentación del álbum y sus eventuales colaboraciones con distintos músicos de la escena local (aunque no tocó con la Mona Jiménez, como estaba previsto) no constituían razones suficientes para comprender la nueva llegada de este nómade musical; mucho menos, teniendo en cuenta el compromiso social que, a lo largo de su carrera, supo manifestar en cada uno de sus actos. Otro proyecto con La Colifata (la radio que mantienen los internos del Borda) subyace su visita; claro que, para aprovechar el tiempo, Manu decidió hacer todo a la vez.

Aunque (y después él se encargaría de ponerlo en palabras), Manu no es un tipo atolondrado. Con total tranquilidad y durante más de una hora, el ex Mano Negra mantuvo una charla amena con periodistas y fanáticos (o periodistas fanáticos) y habló un poco de todo: de su relación con la prostitución a partir del tema "Me llaman calle", incluido en La Radiolina pero grabado como parte de la banda de sonido de la película Princesas; de Francia, su país natal pero con el que, confesó, "se siente en deuda" por no visitarlo más seguido; de la situación política y social actual de los distintos países latinoamericanos; de su colaboración en la película sobre Diego Maradona que hace años el cineasta Emir Kusturica viene filmando; y de la evolución musical experimentada tras librarse de la necesidad de anclar en un estudio de grabación para trasportar todo lo necesario en su mochila.

Antes de terminar de hablar, el parisino con alma de trotamundos, aclaró por qué su misión de presentar La Radiolina no va acompañada de shows en vivo y prometió, para poner en práctica la segunda parte del plan, pisar nuevamente tierras porteñas durante 2008. Sin embargo, aquella pequeña selección de argentinos, viviría una muestra gratis: "para la salud no hay nada mejor que reírse" fueron sus últimas palabras antes de calzarse la guitarra y dar comienzo a un mini show. Una decena de canciones (viejas y nuevas); el acompañamiento en cuerdas, percusión y vientos de los integrantes de Radio Roots; el baile frenético de un público improvisado; y su sonrisa, siempre.