Ensueño Fotografico.

El otro día tuve un sueño extraño
 
En él mi hermano y yo estábamos trabajando con indígenas de la región Amazonica.
Cámara en mano, todos agrupados, disparaba una foto como es de costumbre.
Todo parecía normal hasta el momento.
 
Pero algo extraño pasaba al mostrarles el retrato a los aborígenes.
Ellos, al verse reflejados, eran absorbidos por una suerte de agujero cuántico q
los empujaba dentro de la camara para jamás regresar,extraño no?
 
Lo interesante era la naturalidad con la que lo tomaba, una frialdad extraña recorría mi cuerpo,
 como si yo fuese un experimentado cazador de indios y esa fuera mi herramienta.
 
Poco tardé en despertarme y entender que nada de eso había sucedido,
pero no pude evitar dejar de pensar en la compleja idea del momento capturado.
 
¿Será que ese instante no es más que una proyección de luz sobre un sensor o
será que realmente la foto encierra en ese momento una accion irrepetible y única?
 
Esto me llevó a pensar en por que en mi sueño ellos eran sustraídos de
la realidad en el momento de encontrarse con su YO pasado.
 
Asumo que dos realidades iguales y paralelas no podrían convivir y que indefectiblemente una de ellas debía ser suprimida.
 
Siendo así, ellos quedaban condenados a vivir eternamente dentro de ese
momento único y sin posibilidad de volver.
Presos del instante, eran absorvidos por el lente para jamás regresar.
 
Los sueños, sueños son...pero también son un reflejo de algo mas profundo.Algo estaba queriendo decirme.
 
Al tomar fotografías, no sólo se captura un momento.Ese momento es robado
y jamás regresará a su legítimo dueño.
Cada gesto, acción y movimiento son sustraídos a su ejecutor y pertenecen ahora, y para siempre, al fotógrafo.
 
Pero lo cierto es que la fotos no roban personas, eso es tarea de las armas.
Aunque de algun modo, el fotógrafo es un ladrón de momentos.
 
Pienso en la responsabilidad que acarrea el ser dueño de ese instante y pienso, por que no,
en mi papel dentro de este juego.
 
¿Que haré con este "prisionero"? 
 
¿Lo condenare a una vida relegada al anonimato dentro de mi ordenador o
lo haré conocer mundo?
 
¿Será ese momento, el indicado para que esta persona viaje mucho más
allá de las fronteras que físicamente le son posibles?
 
Pienso lo poco que  puedo hacer yo para que eso suceda y pienso,
también, que todo esta en la voluntad del instante.
 
Tambien me pregunto en si ese segundo fue capaz de condensar la
emoción necesaria para enmudecer ojos y cegar palabras.
 
Así, dudando, el fotógrafo se convierte en un mero compañero de viaje y
el prisionero, dotado de su fuerza de voluntad, tiene la capacidad de recorrer el camino por sus propios pies.
 
A veces invierten los roles, juegan a confundirse el uno con el otro y otras sin darse cuenta,
el fotógrafo, se convierte en prisionero de su propia fotografía.
Quedando para siempre dentro de ese momento estático, único y que jamás se volverá a repetir.
 
Sebastián Corallo, fotógrafo Cruz Roja en América.
Manaus,Amazonia.18/08/2016

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