La experiencia llamada Rototom Sunsplash, parte 1.

Por: Victoria Victoria (Corresponsal en México)
 
 
Parte 1
 
Ha pasado ya 1 semana desde que terminó el Rototom y aún no he podido asimilar por completo que me he reintegrado a la vida normal. En punto de las 8:45 de la noche, sigo recordando que me espera una larga tirada de música de donde tengo tanto que escoger, que ni sé por donde empezar. 
 
Para cualquiera que haya vivido por primera vez un Rototom coincidirá conmigo de que es una experiencia que es más de lo que uno pudiera esperar. No sólo eso, es demasiado, y uno necesitaría no 8 días, sino varias semanas para poder abarcar toda la circunferencia de esa comunidad que se forma en el Recinto de Festivales de Benicàssim. 
 
Al tratar de plasmar todo lo vivido, todo lo sentido, todo lo respirado, pienso que es casi imposible ponerle orden a las miles de imágenes que se guardaron en mi memoria, porque, sin duda alguna, es una de las mejores experiencias que he tenido. Así que haré el intento.
 
Primero, sabes que esto va a ser toda una aventura, más que la misma de viajar a otro país, cuando llegas a las bandas de reclamo de equipaje, en el aeropuerto, y te das cuenta que tu maleta se ha perdido. Los ánimos bajan un poco; dentro de mi maleta, más de 40 discos de reggae mexicano esperaban por ser entregados a los oídos correctos.
 
En mi segundo día en Madrid y sin más que perder, decido salir a caminar, y es justo aquí cuando he entendido por qué el Rototom debe mantenerse inamovible de agosto: todos están de vacaciones y no sólo eso, los negocios mismos se han ido al festival. En algunas calles pueden leerse anuncios de "Cerrado. Estamos en el Rototom.” Si la ciudad está tranquila, los problemas por no abrir son menos a comparación de cualquier otra fecha. Al menos desde mi punto de vista.
 
Desde hace 2 días que Benicàssim ya está de fiesta; las banderas y escaparates ya han sido instalados en todo tipo de negocios, hasta aquellos que poco tienen que ver con el reggae y la música. He llegado tarde quizá, y a la vez, justo a tiempo después de 4 horas en un coche compartido. No es difícil localizar el recinto, justo nos ha dado la bienvenida al quedar de paso. 
 
 
En el camino he conocido a Rodolfo, un madrileño que también se dirige al festival. Es su primera vez aquí, aunque él sólo estará 2 días pues ha coincido con sus vacaciones. Esta noche se presenta Major Lazer, que es una de las cartas más fuertes del festival. Su presencia no menosprecia, en lo absoluto, al resto del cartel. Diplo, Jillionaire y Walshy Fire son los hombres del momento. Al posar la vista en el cielo, hemos podido ver que la amenaza de lluvia es evidente. Nos aventuramos a ir a la playa, ambos tenemos que esperar un par de horas para poder vivir el Rototom desde nuestra propia perspectiva. Llegamos a un restaurante, el Villalmar, pedimos unas cervezas y nos sentamos a admirar el paisaje. El Villalmar, junto a otros restaurantes de la zona, ofrece un menú especialmente creado para la fecha: desayuno Rototom de croissant y jugo o café por 3 euros, raciones de paella, entrecot de ternera con guarnición, y algunos platillos más. Después de un rato de platica, ha llegado la hora. Nos dirigimos a tomar el bus, y la lluvia nos da la bienvenida. 
 
Casi sin proponérmelo, he seguido una de las recomendaciones del festival: estoy completamente desconectada del mundo. Mi teléfono no tiene servicio desde que llegué a España. Al volver al recinto, Rodolfo me presenta a sus amigas y ellos se disponen a hacer fila para comprar tickets. Ya me he acreditado antes, así que me adelanto y les pierdo la vista. Es una inmensidad de gente la que hay en el lugar, que no le volví a ver en los siguientes dos días. 
 
Después de deambular un rato llego al Reggae University, donde, para mi sorpresa, se encuentra Bunny Wailer. Bunny está en medio de una sesión de preguntas y respuestas. La gente reacciona a su “Jah” para completar con un "Rastafari". Un rasta se acerca a él, y después de una introducción en donde lo alaba, le reta a quitarse las gafas oscuras para poder verle a los ojos. Bunny se muestra decidido y arroja una mirada profunda mientras escucha con atención lo que tienen que decirle. Una mujer a lado de Bunny, que de momento desconozco, se dirige al público para reprochar la comercialización de la ganja con el nombre de Marley. Todos aplauden. El staff pide apoyo para que Bunny pueda retirarse, pero todos le siguen con cámaras. Le anteponen el teléfono para una “selfie” y esta acción es tomada más como una muestra de cariño que de cualquier otra cosa.
 
 
En el Info Point, a lado del Reggae University, se lee en una pizarra "Matisyahu Cancelled” y le acompaña el comunicado de la cancelación. La controversia por su actuación le ha dado la vuelta al mundo. Ha llegado incluso a los diarios mexicanos, como La Jornada. Ninguna otra noticia acerca del festival se ha dado a conocer en el diario, más que ésta, y seguro que lo mismo pasa con otros cientos de medios más.
 
Rumbo al Main Stage escucho a Katchafire realizando line check y me quedo un rato. Al terminar, me dirijo al backstage, a la parte del Media Press. En la entrada, el mensaje es claro con respecto a Major Lazer: "no press conference, no photos". Mientras, espero por la llegada de Viento Roots, una de las razones principales de por qué estoy allí. En las mesas conozco a Diego, integrante de la banda chilena Kitra. Intercambiamos discos, fechas de presentación y algunos comentarios más. La conversación con él ha empezado al ver un sticker de los chilenos 12 Tribus en su computadora, quienes se encuentran en un receso musical desde hace 1 año. En medio de nosotros está Chelsea Stewart, de Canadá, quien se presentó en el Showcase Stage un día antes. Ha conseguido llegar hasta el festival por medio de GoFundMe. Chelsea es la primer mujer canadiense en presentarse en el festival, "es increíble cómo la gente logra muchas cosas cuando se unen", palabras más, menos. Chelsea se vuelve a Diego, quienes conversan acerca de la sangría, ella desea probar una buena en su paso por España.
 
Para llegar al camping, es necesario cruzar un puente que atraviesa las vías del tren. Miles de personas cruzaran por allí en los días siguientes. Para llegar a nuestras carpas, cruzo por la lavandería, la cocina y las duchas. En todo momento, la ayuda del staff y de los voluntarios que colaboran a que esto se mantenga en pie ha sido excepcional. Muchos artistas se encuentran "hospedados" en el mismo camping. Con varios de ellos compartes las duchas mixtas. Claro que el pudor se hace presente en algunos al ingresar aquí. Otros lo pierden en los días siguientes.
 
Conforme avanza la noche y el recorrido, he tenido que buscar donde sentarme en varias ocasiones. He caminado durante horas, distancias muy largas y las piernas comienzan a fallarme justo en el mejor momento. A unos cuantos metros, veo a Candela Roots despedirse del Showcase. Después de ellos, no sé cómo partirme en 4 para alcanzar a ver todos los eventos. Katchafire, Bunny Wailer, el Ska Club, el Juanita’s Club (me he enterado de su existencia apenas ese día), el Jumping, el Dancehall y la playa; a dónde ir, difícil decisión. A las 10 de la noche, después de 14 horas de manejar, Viento Roots llega al Rototom. Todos toman su rumbo. Víctor junto a mí, vamos a conocer el mismo escenario donde ellos también se presentarán en algunos días más. Llegamos a la mitad de The Gramophone AllStars Big Band, donde su enorme sección de metales seduce a los oídos curiosos de la gente. No mucho tiempo después, Flavia Cohelo se prepara para salir. Diminuta, una mujer delgada, de rasgos delicados y con una melena imponente desborda una energía mientras interpreta “Bossa Muffin”. Flavia incita a la gente a levantar las manos, al sonido del “un, dois, três, como hacemos en Brasil" (eso creo entender) y burbujeante hace varios sonidos alentando a la multitud. Después del Main Stage, el Showcase es de los escenarios con más público, si bien, no siempre está a reventar, atrae a todos los que salen del camping, a los que compran algo de comer o distrae de su objetivo a los que intentan llegar al show más grande. Así que la afluencia es constante. 
 
 
Decidimos visitar el Dub Academy. Apenas cruzamos, nos encontramos en medio del lugar con 8 subs, 8 medios y 12 twiters que multiplicado por 3 hacen retumbar el pecho justo al centro del lugar. La gente esta perdida en la música, unos están a 5 centímetros de los bajos y otros dan la cara al sound system de ese momento. La luz es muy tenue, la gente está casi a oscuras. El Dub Academy es de los lugares con el sonido más pesado de todo el festival. Disfrutamos por un rato, pero los estragos del cansancio, producto de 14 horas de viaje y por mi parte, de varias caminatas largas de todo el día comienzan a agotar mis reservas. El resto de las carpas, de momento, cuentan con un público pequeño, pero animado. A los alrededores, varios Roto Bars ofrecen shots, bebidas, cervezas, y lo que más salta a la vista: mojitos. Por todos lados se ofrecen los mojitos y es difícil decirles que no cuando los acompaña la palabra "auténticos". 
 
 
A lo lejos se escuchan los primeros minutos de "Get Free". Major Lazer es como una gran olla hirviendo, una gran fiesta, y cuando se escucha un poco de "Lean on" parece que todos van a estallar. Pero es sólo una falsa alarma. La voz de la danesa más conocida actualmente en el mundo, se pierde en otros ritmos empalmados de la mezcla de los djs. Pantallas, bailarinas, luces cegadoras, humo y volumen hasta el indicador de MAX es lo que sucede en esos momentos. Por esta noche decidimos no visitar el backstage. El festival es mucho más que pasarlo en un solo lugar. Decidimos terminar el día cenando un salteado de verduras con baba ganoush en el Sr Pitanza, food truck con algunas opciones ital.
 
 
Despertamos al día siguiente bastante tarde. Nos organizamos para hacer un poco de despensa. Antes de irnos, busco conexión para revisar el estatus de mi maleta. Ninguna novedad por el momento. En el backstage reconocemos a algunos miembros de Katchafire. Nos acercamos a romper el hielo. Jordan Tolentino es quien habla con nosotros. Él es el quien el día anterior bailó y sudó la guitarra de tanta energía. Nos cuenta que él es relativamente nuevo en la banda. Se han quedado un poco más de lo que tenían previsto, sin embargo, ya están por irse del festival. Sus presentaciones se han hecho más escasas en Nueva Zelanda, y la mayor parte de sus días los han pasado recorriendo Estados Unidos y ahora, Europa. Le regalamos algunos discos de bandas mexicanas, los que pude llevar en mi mochila, y no duda en externar su genuina emoción en escuchar música nueva. Pone una gran atención en una auténtica pieza artesanal, el disco de BYT Band, agrupación de Oaxaca. Agradece con algunas palabras en español y se retira para seguir su viaje.
 
 
Por la tarde hemos vuelto al camping. Frente a nuestra tienda, 3 chicas se alistan para la noche. El vestuario de una de ellas ha sufrido un imprevisto e intentan arreglarlo con un poco de premura; otra se acomoda el cabello dentro de un turbante color rosa. No imaginamos que en unas horas estarán frente al Showcase Stage. Descubrimos después que se trata de Nadia Naaman y sus coristas. 2 Naaman convivieron durante el Rototom, en distintos escenarios: el francés Naâman arrancando el festival en el escenario principal y ahora Nadia, directo de Polonia. 
 
 
Esa noche hemos conocido a La Renken de Perú y The Banyans, provenientes de Francia. Tomamos nota de sus shows para después poder propagar su música por los medios que nos sea posible. Nos emociona poder descubrir proyectos interesantes, pero nos emociona aún más descubrirlos en vivo. Esa noche regresaré al camping con 2 nuevos discos para la colección.
 
 
Como recomendación especial hemos ido a conocer a O.B.F. A ellos les acompaña el Sr. Wilson y algunos otros más. El ambiente no se siente tan pesado esa noche en el Dub Academy. La energía siempre está arriba y la música es la ideal para bailar, yo misma me sorprendo por la inercia que se crea y que no me permite dejar de moverme. Tengo el mejor lugar para observar todo lo que está sucediendo alrededor: varios intercambios de micrófono, rewinds, cables por todos lados y un sonidazo digno de premio… no sé cómo traducir esos momentos en palabras, sólo agradezco internamente por estar en el momento justo.
 
 
Mientras tanto, Clinton Fearon interpreta en el escenario grande canciones como “Parable Sound” y “Brother Music”. La noche está repleta de oportunidades que suenan como únicas en la vida. Morodo hace frente en el escenario y su voz caracteristica hace que el resto de la gente cante a pulmón. Muchas de las canciones de su setlist le cantan a la marihuana; incluso bromea y habla con el público diciendo que "su mamá sabe que fuma marihuana". A las 00:45 hrs Barrington Levy se posará una vez más ante la multitud para recordarnos sus más grandes éxitos, esos que son incansables de escuchar. Entre las multitudes, muchos niños, jóvenes y hasta adultos mayores bailaban al ritmo del reggae. El ambiente siempre fue el de una familia gigante conviviendo en perfecta armonía. Cada noche fuimos aplazando 1 hora más al momento en que el cuerpo nos pedía reposo. Las distancias largas se volvieron soportables y mi condición mejoró de manera impresionante. 
 
 
Sólo han pasado 2 días de este maratón y he podido notar que aquí es poca la gente que levanta sus celulares para grabar todas las presentaciones. He visto más encededores en el aire, como se hacía antes. En el Rototom, la gente apuesta por vivirlo con todos los sentidos. Poco importa lo que hayas elegido ponerte esa noche o las fotografías que te has tomado para instagram: nada de eso podrá reproducir lo que se siente estar allí. 
 
(Continuará...)