Cumbia, el hecho maldito de la era digital

Por Ivy Sol

Cumbia de la pura…esa frase popular es como un unicornio, no existe porque por definición es mestiza”, expulsó Sonido Campeón. “En todo caso, empieza en África”, agregó. Y algún otro continuó: “Y quizás no era cumbia como nosotros conocemos”.

El sábado pasado la sede de la U.B.A. de Puán tuvo filosofía y letras, pero además tuvo son. Sabor a juerga con los DJ, productores y selektors Sonido Parrandero, Villa Diamante, Negro Dub, Che Cumbé, Sonido Campeón y el VJ Cumbiemos el mundo. Exponentes del agite de la movida cumbiambera se encontraron para discutir de qué se trata la contemporaneidad de este ritmo por estos pagos a partir del avance tecnológico, en el marco del seminario llamado “Cumbia, el hecho musical maldito”, dictado por el licenciado Agustín Guerra. Título en claro paralelismo con la frase de John W. Cook sobre el peronismo dentro de un país burgués.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como comandantes locales de esta nueva (?) era de la cumbia se detecta a DJ Taz y al Yankee. El documental “Cumbia, poder y porro” virtualiza la descripción que hacen quienes para muchos son los primigenios del movimiento digital-cumbiero, desde que comenzaron a loopear otros sonidos eléctricos en clave de cumbia (como dancehall o dub), desde las cabinas de bailantas como Metrópolis (hoy Groove), Lamónica o Xel-ha apenas pasado el 2001.

Seguramente aún rebota en la cabeza –y cuerpo- de quienes por ese entonces comenzábamos la vida nocturna, esa voz turbia y modificada que imploraba “yo soy su majestad”.

Negro Dub, quién produce Colombia Fest, relató: “Conocí a Taz cuando tenía 15 años y él escuchaba house dark, x eso yo empiezo con los sonidos oscuros detrás de la música. Él pinchaba discos de house en bares, después se hizo cumbiero. El loop de Su Majestad es un tema sonidero de Méjico, ellos lo loopearon, le grabaron unas congas y pianos y ahí surgió todo el monstruo”.

“Yo soy su majestad” marcó una generación de pibes que, embebidos en el fragor de la depresión anímica del 2001 encontraron en el baile ese vibrato que nunca murió y hoy se sigue desplegando en un loop ad infinitum.

Para Villa Diamante, productor y DJ residente de Club Zizek, sin embargo su referente en el inicio de este giro fue un yankee real, aka Oro11, que el mes pasado la rompió en el Chaperío. “Él venía y escuchaba punk rock y era como los Ramones, rock nacional y sonaba como los Rolling Stone. Hasta que un día prendió la tele estaba Pasión de Sábado y vio cumbia villera y dijo esos sintes, las bases, lento, arrastrado, medio hiphopero, eso es algo diferente…algo que yo no entendí porque era rockero y cuando sos rockero está mal escuchar cumbia”, tiró con humildad Diego Bulacio.

Y agregó sobre su proceso: “Empecé a entender la cumbia cuando conocí a Sonido Martínez, y entendí que no era sólo la cumbia romántica que escuchaba mi vecina, que era un bajón. Él me mostró la chicha, lo qué sucedía en Méjico, Colombia, Perú, etc. En realidad estás en el horno cuando el referente de la cumbia es el auto que pasa por tu casa”.

Para el DJ Sonido Campeón el encuentro con la cumbia fue diferente y también su lectura del movimiento hacia estos nuevos sonidos más sintéticos tiene otro origen. “Yo empecé como periodista a trabajar en un diario deportivo cubriendo los entrenamientos de box y fue detonante. Porque la rítmica de la pera y de la soga para mí iba al tiempo con la cumbia que sonaba de fondo. Ahí la cumbia me ganó”. A su vez, como íconos del proceso de digitalización del ritmo Mariano del Águila quiso resaltar a Fauna que “en sus principios hacían algo muy soudsystem, con muy poca letra y era muy diferente”.

Sonido Parrandero es el selector de la previa en los shows de La Delio Valdéz o un melomaniático buscador de vinilos de los 40, 50 y décadas de los vallenatos originales, las sayas y otros ritmos andinos. Sobre su acercamiento a la cumbia narró: “Para mí fue muy natural porque el barrio escucha cumbia. Yo destaco siempre a un DJ, Willy Santucho, que tenía un programa los domingos en radio Reconquista y yo grababa las charlas que me daba. El pasaba vinilos y cada tanto pateaba la base de la bandeja y decía “por si alguien está grabando””.

“Mi viejo es chileno y tuve la oportunidad de ir allá y comprar vinilos re baratos. Y ahí conseguí Alfredo Gutiérrez, cumbias de gaita, con acordeón, de Andrés Landero… Después con el 2001 fue imposible y ahí empecé a intercambiar discos con alguien que tenía en Méjico. Me cagaron 20 mil veces”, concluyó. Sin embargo, hoy su colección de miles de vinilos es su gran orgullo. Fernando Isaias es además selector de cumbias en fiestas, pero siempre manteniendo su línea. “Nunca pensé mezclar por el respeto que le tengo a esos músicos”.

Lo destacable del movimiento que está haciendo el género es que la escena está en un revival de orquestas con bandas de 8 a 15 músicos que hacen vibrar los culos como lo hacían aquellos grandes maestros latinoamericanos. Pero además, lo excéntrico de este movimiento es que a la par de esa resignificación instrumental la tecnología está jugando un rol importante a la hora de la creación. Sonido Campeón, también mentor de Drum & Box y productor de las fiestas Santera, lo describió: “Es necesario una cosa muy física ante tanto aturdimiento del celular, de la pantalla... La delicadeza ha retrocedido en pos del empacho auditivo, entonces necesitamos que el bajo te toque el hombro y te diga “eh””. A lo que el Negro Dub o Gastón Franco agregó: “Así también fue evolucionando el bajo. Hoy se utilizan diferentes bajos”.  

Nicolás Ferrari (DJ Che Cumbé y productor de Nomenombrewey junto con Franco), lo sintetizó: “La tecnología está reviviendo mucha música de todos esos géneros de antes, que subidos a youtube se viralizan por todos lados y a la vez con los DJ se reviven en otros temas nuevos… Se inmortalizan”.

“O vuelven a la pista. Con un mash up que hice de Sandro de un tema que lo escuchaba solamente mi vieja ahora volvió a ser bailado”, agregó Diamante e introdujo a su explicación didáctica de cómo arma sus mash up.

Finalmente cerró la tarde Cumbiemos el mundo, el VJ que la impronta pagana la tiene desde lo visual. “Yo mezclo imágenes que me gustan pero no me fijo en la calidad. La característica que mantengo es que están muy rotas. En general cuando una imagen esta pixelada se considera a eso como un error, pero cuando uno hace un acercamiento extremo ve que ese pixel se rompe, es perfecto”.

Al ritmo del acordeón regenteado por el Negro Dub concluyó una jornada que de ningún modo pretendió poner un cierre. Aunque con algunos acuerdos tácitos: hay una falta de purismo en el género que se ha transformado en un leiv motiv, que exige perder el temor al error y hoy es ayudado por las nuevas tecnologías. Así, la maldición, la fiesta pagana se reinventa. Esa falta de respeto como modus operandi, el jolgorio como método, se enriquece y se vuelve a justificar en la necesidad de liberación de cualquier grupo humano. Mantener la liturgia viva entonces requiere de cierta valentía irreverente. Hacerlo desde la cumbia, es hacerlo con una actitud burlona donde lo único sacro es, finalmente, la joda.

 

Comentarios

muy bueno che los felicito!!!! me gusto la nota

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