Yussef Dayes, el hijo del ritmo

 
Otra de las nuevas estrellas del jazz internacionales se presentó en el Copenhagen Jazz Festival en un show íntimo y tribal
 
 
Como músico y periodista especializado en música no puedo estar más emocionado de estar viviendo este momento. La cantidad de talento, de proyectos innovadores y de artistas que cruzan los límites es impresionante. En todos los géneros, en todas las escenas, en todos los países del mundo están pasando cosas, están surgiendo músicos que no solo le hacen bien a la música en sí, sino también a la humanidad.
 
El show de ayer fue revelador, mágico, mántrico… y como la gente en los 50’s, 60’s y en cada década podrá haber dicho “Yo vi a Miles Davis en vivo” o “En un bar de mala muerte me encontré con un tal Coltrane y fue alucinante”, yo siento que puedo decir “En un sucucho, todo transpirado, en el medio de Copenhagen vi a Yussef Dayes”, porque siento que este londinense, hijo de jamaiquinos, está a ese nivel, y evoca lo mismo que esos tocados por el cosmos, esos diferentes, transgresores.
 
 
Su sonido va más allá del free jazz porque tiene elementos del hip hop, del jungle, del afrobeat, del funk, del reggae… Yussef Dayes es la evolución perfecta de la música africana. Es volver a las bases de la percusión tribal pero con condimentos del hoy y del mañana. 
 
Su técnica, única. Tan rudimentaria como perfecta, tan libre como controlada, hace lo que quiere y cuando quiere, generando así diferentes momentos. Exaltación, relax, introspección, expresión… energía que fluye sin control, conexión profunda a través del ritmo.
 
 
Generoso, humilde, disfruta en el escenario no solo por lo que hace él sino también por lo que hacen sus pares, y digo pares porque ha elegido como acompañantes a dos seres tan buenos como él. Rocco Palladino, si, el hijo del gran Pino Palladino que no solo sigue los pasos de sus padre, los supera; Y Charlie Stacey, que tranquilamente podría haber sido un técnico en computación pero eligió las teclas, y las trata como tal, como un nerd, como un genio sin límites.
 
Yussef Dayes evoca en su estado más puro el espíritu del jazz. Libertad.