Paradigma .PAAK

Anderson .Paak Dinamarca
Por Iñaki Durán desde Dinamarca
Fotos por Ignacio Toledo
 
Recuerdo mi segunda visita a Nueva York en el año 2015, mi primer viaje solo, mi primera experiencia en solitario en una ciudad que ya conocía y que me había fascinado. En esta ocasión no solo eran vacaciones, me invitaban por primera vez a participar en un foro internacional como periodista independiente en la Universidad de Nueva York.
 
Un día como cualquier otro, entre discos y vinilos, hago una selección muy calibrada y pensada de diez, solo diez, porque más no me entraban en la valija. Si, el mal de cualquier coleccionista. Entre ellos estaban joyas clásicas que no conseguía en Argentina, como “The Chronic” de Dr. Dre, “The Score” de The Fugees, “Baduizm” de Erykah Badu, “Things Fall Apart” de The Roots, “Songs in the key of life” de Stevie Wonder y después una mezcla de discos de Ray Charles, James Brown, y un poco de reggae.
 
Cuando miro todo lo que tenía, por dentro comienzo a pensar “Bueno, quizás tenga espacio para algunos más”. Me autoconvencí de que mi valija iba a mantener la integridad de esos discos, y me dije “Ok”. Me acerco a la caja y por suerte para mi la chica que atendía era una colombiana que vivía hace 5 años en la ciudad y rápidamente comenzamos a hablar de música, de como era la vida en Nueva York y algunas cosas. Le dije que tenía espacio para comprar algunos vinilos más pero que quería cosas nuevas, de artistas que estén emergiendo y que estén haciendo algo diferente. Ana (si, todavía recuerdo su nombre) me miró y con esa sonrisa que tienen los melómanos cuando les piden recomendaciones no dudó ni un segundo, en menos de un minuto se me acerca con tres discos, que me va develando de a poco con su respectiva descripción:
 
“Ego Deat” de The Internet.
“Choose Your Weapon” de Hiatus Kaiyote.
“Venice” de Andersona .Paak.
 
Me atraía el arte de las tapas, me había gustado lo que Ana me comentó de cada uno, y sumado a un descuento “amigo” que me hizo, era una compra perfecta. Me fui contento ese día y ansioso por llegar a Buenos Aires para poder escuchar todo lo que había comprado.
 
Hoy puedo decir que fueron tres de las mejores recomendaciones que tuve en toda mi vida, Ana me mostró, sin saberlo o si, el futuro de la música, lo que se venía y lo que años después fue una realidad, un nuevo paradigma con miles de artistas.
 
Sin embargo, no pude evitar sentirme más identificado con uno de ellos en particular, Anderson .Paak, este ser oriundo de Oxnard, California que derrocha carisma, canta, rapea, toca la batería y rompió con todos los estereotipos de la industria de la música.
 
Un año después llegó “Malibú”, desde mi punto de vista, el disco que mejor lo representa, el disco con el que más almas y corazones cautivó. Porque son unos 20 temas tan originales, tan diversos, tan llenos de sentimientos y detalles que hacen que la escucha sea un viaje en el que nosotros no hacemos nada, solo escuchamos, sonreímos y gozamos. Un disco difícil de descartar, difícil de pasar por alto, no importa lo que te guste, de esos que en 20 años vamos a seguir hablando y que sin dudas va a entrar en ese grupo de clásicos donde hoy se encuentran “The Chronic”, “The Miseducation of Lauryn Hill”, “Illmatic” y muchos otros discos que cambiaron la música contemporánea.
 
El presente nos regaló “Oxnard”, su último material de estudio producido por el gran Dr. Dre, un disco que amplifica su figura, lo pone un escalón más arriba del resto, no solo como un gran artista y performer, sino también como un icono de la nueva cultura urbana alrededor del mundo. Como él mismo se describe actualmente “Soy el mismo tipo pero con un nuevo auto”, y uno lo puede sentir, en esencia es el mismo artista pero que ha evolucionado a una figura más relevante, sin perder el norte, sin perder el foco. “Oxnard” es eso, todas las caras de sus múltiples personalidades, desde el rapero más duro, al punk extremista, pasando por el cantante de soul más meloso y nostálgico, con el groove de los 70’s pero la frescura de ahora, todo entrecruzado por ese aire californiano, de la West Coast, que no hace más que generar bienestar y sacar sonrisas.
 
Ver su evolución en estos 5 años es increíble, como se fue construyendo, como se fue convirtiendo en la figura que es hoy, con otro disco en camino, con una gira internacional muy exitosa, y con miles de proyectos más por venir, me entusiasma, me pone contento y lo disfruto mucho porque me da esperanza, me da fe de que hay alternativa, de que hay otros caminos para ser exitoso y al mismo tiempo hacer buena música en esta industria que está cambiando, está mutando.
 
El otro día en el Royal Arena de Copenhagen conectó con unas 7 mil personas que lo fueron a ver a él, y él dejó todo por ellos, de principio a fin, con un show excelentemente producido, con visuales, fuego, coreografía y una banda increible de amigos que van a todos lados con él y son parte de su sonido, los Free Nationals. Él guía, pone las pausas, apreta play y se mete en el bolsillo a su audiencia.
 
Anderson .Paak estalla de energía, arrollador, se lleva por delante todo pero sin olvidarse de los demás, generoso, amistoso, un ser difícil de odiar, difícil de no querer, de no disfrutar. Un ser que está llevando a la música a otro nivel, influenciando nuevas generaciones, abriendo la puerta para otros sonidos, otras personalidades y figuras. Diversidad, pluralidad, él también es parte del cambio social que estamos atravesando como seres humanos, es parte de ese nuevo paradigma, el paradigma .PAAK.
 
 

 

Iñaki Durán
Journalist, PR & Content Creator
LinkedIn