Reseña de "Stony hill" de Damian Marley

Texto por Nahuel Messina/ Twitter: @nahmessina
 
Tuvieron que pasar 12 años del  último álbum “Welcome to Jamrock” (2005), para que el hijo más joven de Bob reapareciera en escena con un nuevo material solista. Lejos de la pasividad, “Jr. Gong” se convirtió en una de las figuras más importantes del género a fuerza de buenas producciones con el sello Ghetto Youths International y de participaciones junto a músicos de otros círculos (Nas, Jay-Z, Skrillex, Bruno Mars, SuperHeavy, etc.) que, sin dudas, ampliaron el panorama musical sobre el que su estilo hace base, volviéndolo un “artista del reggae” asimilable para un público más diverso.
 
De una intensa energía creativa, “Stony Hill” está erguido sobre una columna de 18 temas tan dinámicos como pegadizos, que tienen como eje la versatilidad de Damian para adaptarse a diferentes ritmos. Son bastantes canciones- o al menos nos fueron acostumbrando a menos-, sin embargo,  lo más interesante es la capacidad que tiene el disco para satisfacer los paladares más diversos, evitando quedar desbalanceado. 
Hay mucha sustancia para los amantes del roots clásico, que pueden hallar eco en los interesantes samples de “Here I come” de Dennis Brown en el ragga “Here we go”; de “Solidarity” y “Whole world is Africa” de Black Uhuru en “Nail Pon Cross” y “Caution” respectivamente; como también algunas reminiscencias de “Guiltiness” de Bob Marley  en “The struggles continues”. 
“Looks are deceiving” y “Everybody wants to be somebody” logran la potencia que cualquier artista del new roots desea tener, con la ventaja de contar con un estribillo fácil de recordar. Sin embargo, si habría que optar por un reggae, el corte de difusión “Medication” es tal vez el más contundente, ya que, a pesar de tratarse de una de las tantas odas a la ganja, la fórmula Stephen-Damian continúa siendo excelente por los contrastes vocales que le aportan cada uno. 
Para aquellos gustosos del costado ragga de “Gongzilla”, pueden encontrar buen material en “Here we go”, “R.O.A.R”, “Time travel”, “Upholstery” y “Slave mill”. A su vez, el disco compensa el frenetismo de la propuesta anterior intercalando canciones de un ritmo más pausado, incluso de apariencia acústica en algunos casos. Lo logrará mejor con aquellas de sonido pop, como “Living it up” y  “Grown & sexy”, el último también con Stephen Marley, que no sólo resultan atractivas por cambiar el clima de la secuencia, sino que también lo hacen por su groove.  
 
En breves palabras, por medio de “Stony hill”, Damian Marley se reafirma como una las figuras más importantes del reggae actual, con un estilo lo suficientemente personal y maduro como para romper las barreras del género, sin perder la identidad que fue cultivando a lo largo de su carrera.

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