Cosquín Rock 2014 Día 3

Cosquín Rock 2014 Día 3 Nonp

Nota por Pablo Rios/ pablo@pelagatos.com.ar @pablochori
Fotos por Sergio Carluccio/ sergio@pelagatos.com.ar

 

Reggae en el universo

 

El día tres, el “día reggae”, salió el sol en Santa María de Punilla y de a poco se fue secando la tierra. El escenario principal tenía grandes bandas y las del escenario verde, amarillo y rojo también. La jornada prometía dejar una huella en la historia del Cosquín Rock. En el predio hubo éxodos constantes de escenario en escenario, una clara muestra de la calidad de la fecha, sin dudas, la más convocante.

la primera banda de reggae en salir al escenario temático fueron los marplatenses de Rondamón, que arrancaron con Tan distante y rápidamente sorprendieron a todos con una divertida versión de Lady in red, clásico de la música de los ochentas. Para el final dejaron stop polution, con el cierre a cargo de I shott the sheriff. Mientras tanto, en el escenario principal, la banda del ex bajista de los Piojos, Micky Rodriguez y la que Faltaba, ponían música a todo Cosquín con Mi flor en el ojal, haciendo también un auto-cóver con Babilonia de Los piojos, que desataba las corridas hacia el escenario. Al show le quedaba poca cuerda, para el final sonaron Volver a tu luz y Como Alí.

 

 

La primera y única visita internacional anunciada se hacía ausente en el sector temático. Alborosie no pudo llegar a Córdoba y terminó siendo Un Rojo de Costa Rica quien ocupó el lugar de extranjeros. Dispararon una bocanada de acordes caribeños, alegres y poderosos para que el Valle de Punilla baile a ritmos isleños. El ska llegó con Survival, mientras pasaban por instrumentales y algunos solos envueltos en un interminable medley que se extendió todo el show. Las coristas y sus pasos de baile se llevaron todas las miradas en la tarde cordobesa.

 

 

Con humildad de sobra más allá de los años, Resistencia Reggae prepararon sus equipos ellos mismo, para acomodarse y darle rienda suelta a la música del gueto. Los ex “suburbanos” hicieron una primer parte del show con temas de “Alma de Hierro”, donde se destacó la canción que le da nombre a su disco. La voz de resistencia, Lion, agradecía la humildad de sus compañeros por haberlo dejado poner en el disco una canción propia, esa era Amor verdadero.

 

 

De cara al final se desató la fiesta en el Cosquín Rock, llegando los primeros pogos al escenario reggae, con algunos "regalos musicales" para la gente que los acompañó. Repasaron temas de cuando la resistencia era suburbana y la unión era verdadera. Lion pedía a la gente que los acompañe, que solo no podía cantar: Cuidado a quien votas, Como el sol, Rastone y Elevar fueron todos enganchados y cantados por la gente y por Lion, que se iba diciendo "Resistencia sonando en la casa, máximo respeto". En el escenario principal, Santi Aysine, el líder de Salta la Banca, terminaba al unísono con Seremos, una de sus canciones más populares, y gritando "libertad a Callejeros, el estado es culpable y no lo reconoce".

En el ambiente se sentía el olor al gato, se decía que andaba por Punilla pero hasta el momento no se le había visto un pelo. Del micro verde de los Kameleba salió el Gato de PelaGatos, con un disco bajo el brazo. Los cuyanos lo dejaron durmiendo en un trailer hecho camarín, ¡vaya uno a saber en qué estado! El show empezó con un tremendo medley a cargo de los vientos. Armas serviles abrió la tarde de reggae, que de a poco se iba convirtiendo en noche. Darío preguntaba si se sentía el reggae, mientras cantaba De frente al sol. Los coros y el rapeo del "Ras" Iván se lucieron en Si no somos felices, mientras que Darío se encargaba del agite. Una entrada de guitarra y un colchón de teclas interpretaron la intro de Orilla, convirtiéndola en una de las mejores piezas del set, después pasada al estilo roots.

 

Los sintetizadores y la fuerza del "negro” Darío le dieron a Todo lo que tú quieras la potencia que caracteriza a Kameleba y que la hace una de las bandas más convocantes de la escena del reggae nacional. Hacia un rato estaba bailando al costado del escenario, pero al llegar El día de la vida el Gato entró para bailar con el “León del Interior”. Estaba desaforado, saltaba, corría, cantaba y hasta hacía el pasito de la Mona Giménez en plena sierra. Antes de irse, el felino saludó a la gente, los Kameleba regalaron El hoy para el deleite final.

Dancing Mood salió a escena a puro ritmo, asegurando la fiesta en la tierra del cuarteto. La calidad de músicos que tiene Dancing despreocupa no escuchar una letra que marque el camino, que lleve porque ellos mismos son el groove. Desde abajo del escenario solo se acompañaba con aplausos, agite y saltos. La sierra y la suave brisa nocturna dejaban sentir como los solos de cada instrumento levantaban los pies del barro para bailar al ritmo del ska. Hugo Lobo enfundado en una histórica campera de Atalanta- club de sus amores- y con la trompeta en la mano, marcó el pulso de todo el show, como si fuera un jugador de póker que juega con un maso de más en cada bolsillo. Al otro lado, los uruguayos de La Vela Puerca hacían espectáculo en el escenario principal, destacándose con Zafar, Veneno y La sin razón, mientras que con muchísimas banderas al viento adornaban la naturaleza del Cosquín Rock.

 

 

Una intro instrumental abrió el set de Zona Ganjah, a la espera de José Gahona, que envuelto en acordes oscuros como la cumbre de la cierra que tenia de frente cantó En la naturaleza e Indescriptible sensación, casi pegadas como si fueran una. Tras el saludo con los fieles, la lista de Zona pasaba por De la tierra crece y Es ignorancia, que contó con el aporte de la gente. Un gran telón cubrió pronto a gran parte el público, Fuerte como una roca rompía en el ambiente, dándole paso a Mi corazón contento. Abajo había pogos enormes, bailes y nubes de humos que iban hasta el cielo. Cosquín sentía el reggae con Fuma del humo y sana, Con el diablo alado, Fumando vamos a casa, Vibra positiva, Volver, siendo el cierre Dicen y dicen, adornada con efectos y sintetizadores con los que Zona Ganjah sabe deleitar a sus fanáticos.

 

 

La noche se hacía presente, las estrellas iluminaban el barro de Cosquín cuando en el escenario temático reggae los Guerreros del Rey atrajeron al público con una intro a la espera de Dread Mar I. La lista de temas fue una catarata de clásicos que empezó con No convencerán, Principio y final, Acuérdate, Nada en la vida, Sabemos de lo real y El fuego de tu amor. Mariano Castro, dueño de una amplia discografía, se daba el lujo de girar en diferentes ritmos, y con un solo corte arrancar otra canción. Así mismo, su banda contaba con el suficiente orden y delicadeza como para centrar la atención en uno o dos instrumentos, creando un clima y prolongándolo según su voluntad. En conclusión, era imposible resistirse a la atracción de escucharlos, un show de mucha calidad.

El set de Dread Mar I fue el más convocante del día reggae. La banda sonaba impecable, la voz de Mariano se sumaba en el momento justo y las letras daban su aporte al momento que se estaba viviendo. Las canciones más coreadas por el publico llegaron en la segunda parte con Árbol sin hojas, Ya no te amo, Sálvame, No corras, Días de sol nublados y Mirando desde lejos.

 

 

Mientras retiraban los instrumentos de Dread Mar I, Ciro y Los Persas se encontraban del otro lado, cerrando la noche rockera del escenario principal con Banda de garage, El barón rojo y María y josé. El primer tema de Los Piojos rendía culto al delirio en Santa María de Punilla. Ciro bajaba los decibeles del delirio con los acordes de Vas a bailar, al mismo tiempo que las banderas comenzaron a flamear lentamente al oír la Canción de cuna. Poco duraría porque volvían a encenderse con Zapatos de gamuza azul, terminando de explotar cuando el bajista y fundador de Los Piojos, Micky Rodríguez, era invitado en Como Ali.

El escenario temático estaba listo para que Nonpa presente su nuevo disco. Una intro instrumental fue la antesala al ingreso de Néstor, quien aportaba las primeras palabras ofreciendo honores a los Activistas. Feed me le dio lugar a Revolución, que ponía a todo Cosquín con las manos arriba. El barro no importaba, el reggae era el único canto común entre las tonadas de las provincias argentinas reunidas en Córdoba. "¡Eso!" gritaba Néstor, mientras los vientos enmarcaban el principio de lo que sería el El ciclo de la vida. Activistas fue enganchada por un juego de platillos con Tu recompensa y con otros golpes de batería que engancharon En el aire, para que en Cosquín cientos de cámaras retraten el escenario desde el frente, donde se veían las miles de cabezas y toda la sierra envuelta en nubes.

 

 

"Bien: déjenme decirles algo, porque el reggae por el barrio hace bien y es necesario. Venimos devorando kilómetros, de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, de provincia a provincia, de país a país, pregonando la buena vibra", decía Néstor con la base de Love song, mientras la masa bailaba con el lado más lover de Nonpalidece. Los climas seguían siendo únicos, el sonido nítido de los vientos indicada que llegaba Abre tus ojos. De cara al final, un Néstor alegre y comunicativo invitaba a parte de la banda de Un Rojo y decía "qué lindo poder llevar lo que uno piensa de las palabras a los hechos, ser consecuente, porque la música es más bonita cuando se comparte. En esta ocasión no vamos a invitar a grandes músicos ni a grandes bandas, ni grandes números, sino la amistad entre Un Rojo y Nonpalidece, esta canción llama a la comunión". Todos cantaron uan una canción de los costarricenses, y terminaron explotando con La Flor y el tradicional “Dale, dale, Nonpa…"

Cuando uno miraba para el cielo al costado del escenario se podían ver las estrellas de cerca, en la ciudad parecen estar lejos, pero en el Aeródromo de Punilla se ven en primer plano. No solo ellas brillan tanto, Ciro, con el traje de show man y con casi dos horas de recital, tomaba su armónica para hacer Servidor. La banda se iba del escenario y Andrés quedaba de frente al público. Mírenla generó cantos desaforados. Ciro hacía un stand up para elegir la canción que iban a tocar, y la votación fue para Muévelo. Ciro imitó a Guido Kaczka y desató la locura en Cosquín, que para no perder la costumbre, invitó a las chicas a bailar.

 

"Vamos a hacer el último tema de la noche" decía Ciro antes de Larga vida al rock, pero los temas de “27” seguían sonando en el cierre del escenario principal. Astros e Insisto se escucharon antes que el El farolito, que se transformó en La rubia tarada de Sumo. El Viejo de Pappo, Geniux, el mendigo de Dock Sud y Pacifico de los Piojos, también fueron parte del final. El reloj señalaba que las 3 de la mañana estaban cerca, Noche de hoy abrió paso a lectura banderas que acompañaban al rey Persa cada vez que sale a cantar. Siempre la lectura de banderas indicaba el final del show, pero esta vez cambió. Con el público ya retirándose, el estribillo del himno con armónica ponía a todo Cosquín a corear los acordes mientras Ciro se despedía anunciando que el 26 de abril va a estar en el Estadio de Ferro.

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