Copenhagen Jazz Festival, mucho más que un simple festival de jazz

 
Entre el 5 y el 14 de julio se realizó en la ciudad de Copenhagen uno de los festivales de jazz más importantes de Europa
 
Por Iñaki Durán
Fotos por Kristoffer Juel Poulsen
 
Es una locura pensar que esta es la edición número 41 del Copenhagen Jazz Festival y yo estoy acá, nunca pensé que iba a poder experimentar un evento tan legendario en este continente en donde a través de los años han pasado los mejores artistas de este género, de todos sus estilos, y los que están por venir. Lo contemporáneo, lo tradicional, el futuro… estuvieron y están acá cada año.
 
La ciudad de Copenhagen desde los inicios del jazz fue uno de las primeras capitales europeas en recibir artistas de en aquel entonces “este nuevo sonido”, que venían de los Estados Unidos a hacer sus primeras presentaciones al viejo continente sin saber lo que podía pasar. Esta hermosa ciudad les dio albergue y así también comenzó a desarrollar una escena local cada vez más fuerte hasta convertirse en conjunto con Paris y Londres, en las capitales del jazz europeo.
 
 
Con esta historia, esta tradición, a partir de fines de los 70’s comenzó a hacer este festival para poder crear un espacio para ver y promocionar lo que estaba pasando en la escena local pero también los sonidos del mañana, convocando en cada edición a varios de los grandes talentos del jazz de cada momento. Y cuando les digo del jazz, no solo piensen en el tradicional, sino en todas sus expresiones, variantes, fusiones… si algo no tiene este festival es la mente cerrada, al contrario, festeja lo nuevo, lo diferente.
 
Esta organización sin fines de lucro que trabaja constantemente no solo para producir este festival y el VinterJazz en invierno, sino eventos a lo largo de todo el año… trabaja en conjunto con las diferentes comunas de la ciudad, productores, teatros, bares, cafés, etc… para ofrecerle a los habitantes y turistas música en cada rincón de Copenhagen. Desde lugares de primer nivel hasta pequeños cafés, plazas con shows gratuitos, música junto al mar o en terrazas, por dos semanas hay jazz en todos lados y todos lo pueden disfrutar.
 
 
En esta edición pasaron grandes nombres como Gilberto Gil, Marcus Miller, Gladys Knight, Mariza y nuevos y no tan nuevos talentos como José James, Yussef Dayes, Alfa Mist, Sudan Archives y Cory Henry, entre otros. Casi todos los shows sold out, no importa el lugar, no importan los nombres, solo gente queriendo disfrutar de buena música y de buenos momentos.
 
Mi experiencia personal fue magnífica, desde la atención y el buen trato a la prensa, el profesionalismo de los organizadores y la calidad de los shows… pero lo más importante poder aprender de que con buena gente, un equipo preparado, un estado presente y un gobierno que apoya la cultura y la música se puede hacer algo así y hasta mejor, sin politizar, sin utilizarlo como un arma de marketing para el beneficio de un candidato o regente. Si alguien realmente hace, no hay necesidad del autobombo constante, simplemente se ve en las acciones.
 
Desde lo musical, me emocione de ver grandes nombres pero mucho más de poder ver en primera persona a los artistas que se vienen, los creadores del hoy, los dueños del futuro y lo que les puedo decir es que no fallaron, el género está en buenas manos, la música también. A veces nos olvidamos todo lo que le debemos al jazz, muchos de los géneros que hoy disfrutamos vienen de ahí, por eso cada vez que se pueda hay que rendirle homenaje y hay que darle espacio para que siga evolucionando. Pero esa evolución la hacemos entre todos, en la música y en la vida.
 
 
Gracias a los organizadores del festival, en especial a Tine Brodersen por el buen trato y calidez, de parte mía y de PelaGatos.