Christian Gordillo, cantante de la banda reggae, cuenta el detrás de escena de "Hombre de barro", el flamante disco / libro del grupo.
Nota por: Carmen Torcellán Fuente: www.si.clarin.com
Un disco/álbum. Esa es la última idea que encaró Chala Rasta cuando el grupo reggae (con casi 20 años de trayectoria) se dispuso a armar su octavo disco. Así nació Hombre de barro, donde lectura y música se fusionan para ir más allá. "Hombre de un barro que no mancha su honor/ El fango redentor expulsa el aguijón", canta Christian Gordillo, líder y voz de la banda, en el tema que da nombre al disco y que pretende ser una muestra de la ideología del grupo.
-¿Por qué decidiste escribir un libro para sumar al álbum?
-Desde hace tiempo con la banda buscábamos hacer algo más allá. Ya teníamos siete discos, algunos con más y otros con menos producción. En este caso se dio todo, yo tenía la idea de escribir y contar un poco más el trasfondo de las canciones con historias mías.
-¿Quién es el "hombre de barro"?
-La canción es un homenaje a los trabajadores. Fue el último tema que apareció y cerró el concepto. La idea era que en la selección de canciones haya variedad y que no sea monótono como muchos álbumes de reggae.
-¿En qué se diferencia Chala Rasta de otras bandas locales?
-No sonamos como las típicas bandas de acá. Hacemos reggae argentino, hablando de nuestras cosas y sin renegar de determinados ritmos o instrumentos si la canción lo pide. No somos puristas en ese sentido, tenemos melodías que no son tradicionales.
-Sin embargo en este disco tienen muchos colaboradores...
-Ninguno de ellos era amigo nuestro. Los invitamos y les pasamos los temas que nos parecían adecuados para ellos. Lo bueno es que ninguno vino para cumplir: se quedaron todo el día grabando e hicieron varias tomas.
-El libro arranca con la historia de cómo nació la banda: ¿qué logros tienen pendientes?
-Nosotros siempre tuvimos mucha convocatoria, pero algunas veces es difícil hacer algo de calidad superior con poco presupuesto. Nos interesa llegar a la mayor cantidad de gente posible, pero hay que ver cuál es la mejor manera para hacerlo. No se puede decir que quién más gente mete es mejor banda que otra, porque no así. En el fondo, todos queremos ser escuchados.